LOS 14 ASPECTOS DE CRISTO EN COLOSENSES.

LOS 14 ASPECTOS DE CRISTO EN COLOSENSES
La porción de los santos.
Col. 1:12 Hay una porción para nosotros, en este Universo Dios nos ha dado una porción un lote. Este lote es Cristo, que es tipificado por la buena tierra. ¿Qué tenemos en esta porción?
  • A Dios.
  • Al  hombre.
  • La Redención.
  • La Justificación.
  • La Justicia.
  • La santidad.
  • La regeneración.
  • La transformación.
 Es también nuestra porción las virtudes tales como:
  • La luz.
  • La Vida.
  • El amor.
  • La Bondad.
  • La Misericordia.
  • La ternura.
  • La mansedumbre
Lo que está incluido en nuestro Señor es innumerable, por tal porción todo-inclusiva.
La Imagen de Dios.

Col. 1:15. Ningún ser humano ha visto a Dios jamás (Juan 1:18); no obstante, Cristo es la plena expresión de Dios. La Palabra imagen no se refiere a ciertas características físicas, sino a la expresión del ser de Dios en todos sus atributos y virtudes. Debido a que Cristo es la imagen de Dios, cuando le vemos a Él, vemos a Dios. Colosenses 3:10 y 2 Corintios 3:18.
El Primogénito de toda creación
Col 1:15. Ap. 3:14; Pr. 8:22
Estudiaremos lo que significa que Cristo sea el Primogénito de toda creación (1:15-17). El propósito principal del libro de Colosenses es mostrar que Cristo es todas las cosas, que Él lo es todo. Todo lo que existe en el universo está incluido bajo uno de dos encabezamientos básicos: el Creador y la creación. Para mostrarnos que Cristo lo es todo, la Biblia dice que Cristo es tanto el Creador como el Primogénito de toda creación. Si Él fuera solamente el Creador y no el Primogénito de toda creación, entonces no lo sería todo.
En 1:15 Pablo agrega que Cristo es el Primogénito de toda creación, lo cual significa que en la creación Él es el primero. Cristo, por ser Dios, es el Creador; pero por ser un hombre de sangre y carne creadas (He. 2:14), Él forma parte de la creación. La expresión “el Primogénito de toda creación”, se refiere a la preeminencia de Cristo en toda la creación, debido a que desde este versículo hasta el versículo 18, el apóstol subraya el primer lugar que Cristo ocupa entre todas las cosas. Este versículo no sólo revela que Cristo es el Creador, sino también el primero entre todas las cosas creadas, el primero entre todas las criaturas.
Algunos insisten en que Cristo es solamente el Creador, no una criatura. Pero la Biblia revela que Cristo es a la vez el Creador y la criatura, ya que Él es tanto Dios como hombre. Por ser Dios, Cristo es el Creador, pero por ser hombre, Él es una criatura. ¿Cómo podría tener carne, sangre y huesos si no fuera una criatura? ¿Acaso Cristo no se hizo hombre? ¿No tomó Él un cuerpo de carne, sangre y huesos? Por supuesto que sí. Aquellos que se oponen a esta enseñanza carecen del conocimiento adecuado. En realidad, son heréticos, por no creer que Cristo verdaderamente se hizo hombre. En lugar de ello, sólo creen que Él es Dios, y tal creencia es herética. Nuestro Cristo es Dios, siempre lo ha sido y siempre lo será. Pero mediante la encarnación Él se hizo hombre. De otra forma, no podría haber sido arrestado, juzgado y crucificado; y tampoco podría haber derramado Su sangre en la cruz por nuestros pecados. ¡Alabado sea el Señor por la verdad de que nuestro Cristo es tanto Dios como hombre!
Como Dios, Cristo es eterno y no necesitaba nacer. Pero en 1:15 Él es llamado el Primogénito de toda creación. Todo aquello que requiere un nacimiento debe de ser una criatura, una parte de la creación. Si Cristo sólo fuera Dios, y no hombre, no podría haber nacido, porque Dios es infinito y eterno, sin principio ni fin. Pero como hombre, Cristo necesitaba nacer. ¡Aleluya, Cristo nació como hombre! Isaías 9:6 dice: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado ... y se llamará Su nombre ... Dios fuerte, Padre eterno...” Como el niño que nos es nacido, Cristo es llamado Dios fuerte; y como el Hijo que nos es dado, Él es llamado Padre eterno. Como Dios fuerte y Padre eterno, Cristo es eterno; pero como el niño y el hijo, Él necesitaba nacer. Algunos argumentan que Cristo nació pero que no fue creado. Conforme a la Biblia, el nacimiento es la forma en que la creación se lleva a cabo. Por consiguiente, nacer equivale a ser creado.
Quizás algunos se pregunten cómo puede ser que Cristo sea llamado el Primogénito de toda creación cuando Él nació hace menos de dos mil años, y no al principio de la creación. Si queremos entender esto correctamente, debemos darnos cuenta de que para Dios no existe el elemento del tiempo. Por ejemplo, conforme a nuestra manera de calcular el tiempo, decimos que Cristo fue crucificado hace unos dos mil años. Pero Apocalipsis 13:8 dice que Cristo fue inmolado desde la fundación del mundo. Ambas afirmaciones son válidas. No obstante, el cálculo de Dios es mucho más importante que el nuestro. A los ojos de Dios, Cristo fue crucificado desde la fundación del mundo. En la eternidad, Dios previó la caída del hombre. Por lo tanto, también en la eternidad, Él hizo una preparación para efectuar la redención.
La diferencia entre la valoración de Dios y la nuestra con respecto al tiempo también nos ayuda a comprender por qué a Cristo se le llama el segundo hombre (1 Co. 15:47). Desde nuestra perspectiva, el segundo hombre fue Caín, el hijo del primer Adán; pero desde la perspectiva de Dios, el segundo hombre es Cristo.
Podemos aplicar este asunto de las distintas maneras de calcular el tiempo al hecho de que Cristo es el Primogénito de toda creación. Conforme a nuestra percepción del tiempo, Cristo nació en Belén hace aproximadamente dos mil años. Pero a los ojos de Dios, el Señor Jesús nació antes de la fundación del mundo. Si Él fue inmolado desde la fundación del mundo, ciertamente tuvo que haber nacido antes. Por consiguiente, conforme a la perspectiva eterna de Dios, Cristo nació en la eternidad pasada. Ésta es la razón por la cual, para Dios, Cristo siempre ha sido el primero de todas las criaturas. Dios previó el día en que Cristo nacería en un pesebre de Belén. Puesto que Cristo es el primero entre las criaturas, podemos decir que, por ser Aquel que es todo-inclusivo, Él es tanto el Creador como una parte de la creación.
El primogénito de entre los muertos.
Col. 1:18.
Hemos visto que el libro de Colosenses revela que Cristo lo es todo. En el universo tenemos a Dios el Creador y también la creación. Conforme a 1:15, Cristo es la imagen del Dios invisible, lo cual significa que Él no es nada menos que el propio Dios en Su plena expresión. Además, Cristo es el Primogénito de la creación, el primero entre todas las criaturas de Dios.
Dios ha realizado dos creaciones, la vieja creación y la nueva creación. La vieja creación comprende los cielos, la tierra, la humanidad y millones de cosas distintas. La nueva creación es la iglesia, el Cuerpo de Cristo. Los versículos del 15 al 17 revelan que Cristo es el primero en la creación original, como Aquel que tiene la preeminencia entre todas las criaturas. El versículo 18 muestra que Cristo es el primero en la resurrección, y que, como tal, es la Cabeza del Cuerpo. Él tiene el primer lugar en la iglesia.
La primera creación llegó a existir mediante el hablar de Dios. Romanos 4:17 dice que Dios llama las cosas que no son, como si existiesen. Sin embargo, la nueva creación se produjo mediante la resurrección, es decir, mediante la muerte y la resurrección de la vieja creación. En la nueva creación, en la iglesia, Cristo es el Primogénito de entre los muertos.
Como Hijo de Dios, Cristo experimentó dos nacimientos. El primer nacimiento tuvo lugar en la encarnación, y el segundo, en Su resurrección. Todos los cristianos saben que Cristo nació mediante la encarnación, pero no muchos consideran que Su resurrección fue también un nacimiento. Hechos 13:33 indica que Cristo fue engendrado, o que nació, en la resurrección. Fue por medio de la resurrección que Cristo fue engendrado como Hijo de Dios. No obstante, antes de la encarnación, en la eternidad, Él ya era el Hijo de Dios. ¿Por qué, entonces, necesitaba nacer como Hijo de Dios en la resurrección? Antes de la encarnación, Cristo no era hombre. Él simplemente era el Dios infinito y eterno. Pero en la plenitud del tiempo, Cristo fue concebido por el Espíritu Santo en el vientre de María, y, nueve meses después, nació en un pesebre de Belén. Según Juan 1:14, el Verbo, quien es Cristo, se hizo carne. Esto quiere decir que Él dio el paso de hacerse hombre. ¡Qué maravilloso es que, por medio de la encarnación, el Dios infinito y eterno se hubiera hecho hombre! Sin embargo, al hacerse hombre, Él no dejó de ser Dios.
Después de vivir en la tierra por treinta y tres años y medio, Cristo fue crucificado. Luego, en la resurrección, Él dio un segundo paso al nacer por segunda vez y convertirse en el Hijo primogénito de Dios. Antes de Su resurrección, Cristo era el Hijo unigénito de Dios (Jn. 3:16). Pero mediante la resurrección, el Hijo unigénito llegó a ser el Primogénito entre muchos hermanos (Ro. 8:29). De acuerdo con Hebreos 2:10, Dios está llevando muchos hijos a la gloria. Estos muchos hijos son los muchos hermanos de Cristo, el Hijo primogénito.
Mediante los dos nacimientos de Cristo, lo divino se introdujo en lo humano, y lo humano en lo divino. Por medio de la encarnación de Cristo, Dios se introdujo en el hombre. Antes de la encarnación, Dios se hallaba fuera del hombre. Sin embargo, por medio de la encarnación de Cristo, Dios se introdujo en la humanidad. Podemos decir que en el nacimiento de Cristo, Dios nació en el hombre. Por consiguiente, mediante el primer nacimiento de Cristo, en la encarnación, Dios se introdujo en el hombre y se hizo uno con el hombre. Luego, mediante la resurrección de Cristo, el hombre fue introducido en Dios. Cuando el Señor Jesús estuvo en la tierra, Dios vivía en un hombre, debido a que Dios estaba en Él. Ahora, mediante la resurrección de Cristo, el hombre ha sido introducido en Dios. ¡Aleluya porque Cristo está en los cielos como hombre! Dios ha sido introducido en el hombre, y el hombre ha sido introducido en Dios. ¡Qué transacción más excelente! ¡Cuán maravilloso es este tráfico de doble sentido! En este tráfico, Dios se introdujo en el hombre mediante la encarnación, y el hombre fue introducido en Dios mediante la resurrección.
¿Ha oído usted alguna vez que Cristo, el Hijo de Dios, tuvo dos nacimientos? Quizás haya escuchado que usted necesitaba un segundo nacimiento, el nacimiento que se efectúa en nuestro espíritu por medio del Espíritu Santo; pero tal vez nunca haya oído que Cristo nació dos veces, primero en la encarnación y después en la resurrección. En la eternidad pasada Cristo era Dios. Por medio de la encarnación, Él se hizo hombre, y mediante la resurrección, Él llegó a ser el Hijo primogénito de Dios.
Tanto en la vieja creación como en la nueva creación, Cristo es el primero y ocupa el primer lugar, el lugar de preeminencia. Cristo es preeminente tanto en el universo como en la iglesia. Si esto es para nosotros una visión y no una simple doctrina, ocurrirá un cambio radical en nuestra manera de vivir y en nuestra vida de iglesia. Comprenderemos que Cristo debe ser el primero en todas las cosas.
En 1:18 Pablo dice: “Para que en todo El tenga la preeminencia”. En la Biblia, el hecho de ser el primero equivale a serlo todo. Puesto que Cristo es el primero en el universo y en la iglesia, Él debe ser todas las cosas en el universo y en la iglesia. Como el primero, Él lo es todo.
La manera en que Dios concibe este asunto es muy distinta de la nuestra. Según nuestra forma de ver las cosas, si Cristo es el primero, entonces debe haber algo que sea segundo, tercero, y así sucesivamente. Sin embargo, desde la perspectiva de Dios, el hecho de que Cristo sea el primero significa que Él lo es todo.
El primer Adán no sólo incluía a Adán como individuo, sino a la humanidad entera. Bajo el mismo principio, a los ojos de Dios, el primogénito de los egipcios incluía a todos los egipcios. El primogénito incluye a todos. Por consiguiente, el hecho de que Cristo sea el Primogénito en el universo significa que Él lo es todo en el universo. De la misma manera, el hecho de que Cristo es el Primogénito en la resurrección, significa decir que Él lo es todo en la resurrección. El hecho de que Él sea el Primogénito tanto de la vieja creación como de la nueva creación, implica que Él lo es todo en la vieja creación y en la nueva creación. Esto concuerda con las palabras de Pablo en 3:11, donde dice que en el nuevo hombre, en la nueva creación, “no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro, escita, esclavo ni libre; sino que Cristo es el todo, y en todos”. En el nuevo hombre Cristo es todos y está en todos.  En la nueva creación sólo hay lugar para Cristo.
La cabeza del Cuerpo.
Debido a que Él es el primogénito entre los muertos, “Él es la cabeza del Cuerpo que es la Iglesia” ¿Es el cuerpo el que sostiene la cabeza o la cabeza es la que sostiene al cuerpo? Evidentemente sabemos que es la cabeza la que sostiene al cuerpo. Sin cabeza todos estaríamos muertos. ¡La Iglesia también tiene una cabeza! Esta cabeza es Cristo. Ciertamente nosotros no estamos aquí para mantenerle, pues no es Él quien necesita de nosotros; más bien; Él es quien nos sostiene a nosotros. La Iglesia permanece y permanecerá viva porque Cristo que es su Cabeza la sostiene.
El es el principio.
En v.18 se nos dice que Él es el principio, dos veces en Apocalipsis se le llama por el mismo nombre (21:6; 22:13). Nuestro Señor Jesucristo, no solo es el primero sino el principio. Ser el primero significa que no hay otra persona antes que Él, y ser el principio denota que Él es el origen de todas las cosas.
La Esperanza de Gloria.
Esto sobrepasa nuestro entendimiento. Ya no estamos más sin esperanza; estamos llenos de esperanza, y esta esperanza es Cristo. Amados hermanos, nuestra esperanza no está en  la muerte ni en la vida, es algo misterioso, nuestra esperanza es de gloria y será manifestada cuando Cristo regrese a glorificar a sus santos (Rom. 8:30)
El Misterio de Dios.

Col. 2:2 Cristo es el misterio de Dios. Cristo es lo que da significado a todo lo que existe en el universo. Cristo está detrás de todo lo que no podemos explicar, “Él es el Misterio de Dios”
El almacén de sabiduría y conocimiento.
Col 2:3 En Cristo se hallan todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.
La corporificación de Dios.

Col 2:9 Dios está corporificado en Cristo, Él es la totalidad de Dios; todo lo que Dios es, tiene y puede hacer se halla todo corporificado en Cristo
  La Cabeza.
Col 2:10. Cristo esta sobre todos los gobernadores terrenales, sobre cualquier principado y potestad.
El cuerpo de las sombras.

Col 2:16-17. Todas las cosas positivas que existen en el universo son sombras. Cristo es la realidad.
Nuestra vida.
Col 3:4. No solamente  Él es la vida, sino que Él es nuestra vida.
El elemento constitutivo del nuevo hombre.

Col 3:10-11 Debido a que Cristo vive en nosotros y es también nuestra vida, Él es el elemento constituyente del nuevo hombre, La Iglesia. En este nuevo hombre solo hay cabida para Cristo.

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